domingo, septiembre 13, 2026
--CADENA DE IGNORANCIAS--
Esto tiene gracia, al menos para mí:
En los concursos de conocimiento, como Pasapalabra, Cifras y Letras, Saber y Ganar, o cualquier otro, cuando un concursante responde a la pregunta, el presentador suele añadir información acerca del tema; por ejemplo, explica de dónde viene la etimología de esa palabra, o cuándo se fundó esa ciudad, o los afluentes de ese río, o de qué religión son en ese país, o qué come esa especie de pájaro, donde anida, etc.
O sea, que el presentador nos está contando cosas de las que no tenía ni la más remota idea, porque se las ha leído y memorizado previamente, o porque directamente se las está dictando otra persona a través del pinganillo, una persona que tampoco tenía ni pajolera idea de lo que le está diciendo al presentador, porque le ha pasado la info el equipo de guionistas que se dedica a elegir palabras, ciudades, ríos, animales, o lo que sea, para confeccionar las preguntas del concurso, buscando por internet.
Y ahí está lo que encuentro gracioso: resulta que es una cadena de transmisión entre ignorantes, que se van pasando unos datos de los que no tenían ni la menor idea unos a otros hasta llegar al público. Y de esa cadena de ignorancia emerge finalmente una luminosa sapiencia para todos ellos y para el espectador. No me digan que no es bonito.
TAN TAN TAN
Era un restaurante tan tan tan bueno, de tan excelso nivel gastronómico, que no tiraban los mondadientes usados. Los ofrecían al siguiente comensal a modo de cata para que pudiera hacerse una idea de lo magníficos que eran su platos.
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En el Centro de Estudios de Seísmos de Estados Unidos, instalaron unos sismógrafos tan tan tan sensibles que tuvieron que darles asistencia sicológica.
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EXPERTO
Color teja, áspero, firme, pero oloroso, con notas frutales, largo en boca... realmente puedo asegurar que aquel era el mejor vino que había bebido en todo el día.
(Fragmento de "Diario de un Borrachuzo" de José Viñales Cepero)
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NI TAN MAL
He visto en la tele que existen sitios para bañarse o meter los pies en los que han puesto unos pececillos que se comen la materia muerta de los pellejos.
Buah, tete, sería la hostia encontrar algún tipo de pez que se comiera las mierdas del cerebro.
