domingo, junio 14, 2026
--EL HOMBRE CONTRA LA MÁQUINA--
Para que en un futuro no pase lo que tantas películas apocalípticas han imaginado y los robotes y las IAs no se rebelen contra el ser humano, debemos cultivar algo que está en franco proceso de atrofia: la imaginación y la creatividad.
Si tú a Grok, a ChatGPT, o a cualquier otra mierda de esas le dices: Complétame la frase " Tú te vas a comer...", la IA, desde el inmenso banco de datos que tiene, elegirá las palabras que más veces hayan sido registradas tras la frase que le has propuesto. Así pues es muy probable que te diga algo como: "la tostada, los mocos, un mojón, el coco, el mundo, las uñas, un rosco, etc."
Pero, ah, amigo, si tú a esa misma IA le dices por ejemplo que continúe la frase "Tú te vas a comer las legañas del ojo de mi puto culo tostado de procesar truñacos y lombrices, porque..." al no encontrar nada que se parezca ni concuerde con tu delirante frase, te dirá que lo siente pero no puede ayudarte.
Es decir, que la IA cuando le pides que te aconseje en la elección de una corbata, rebusca en todas las corbatas que se han conocido a lo largo de la historia y te recomienda la que más veces se haya combinado con el traje que vas a llevar. Pero si le pides que te ayude a decidir qué leotardos le van mejor a tu chándal pistacho de lentejuelas para atártelos alrededor del cuello con una bota de vino mientras tocas la armónica mediante eructos en la fiesta de graduación de la gilipollas de tu hija, la IA te volverá a decir que no ha encontrado resultados satisfactorios a tu petición.
O sea, que si algún día las IAs se rebelan contra nosotros, nuestra única defensa es contratacar con el surrealismo. Eso las desorientará.

