sábado, junio 27, 2026
-CÓMO ACABAR CON LA CORRUPCIÓN EN ESPAÑA--
Vengo estudiando desde hace muchísimos años la corrupción española y he concluido finalmente que debe ser algo endémico, porque no he conocido ningún gobierno sin corrupción, sea cual sea el partido que lo encabece. Salvo anecdóticas excepciones, cualquier administración central, autonómica o municipal de España, está marcada por el tráfico de influencias, el fraude, la malversación, el nepotismo, el enchufismo, el pago de comisiones y los chanchullos de todo tipo. Prácticamente no hay institución pública sin prácticas mafiosas.
Y si eso pasa siempre, habremos de admitir que será porque los españoles no somos gente honrada y noble, sino un hatajo de fulleros con alergia a la honradez.
¿Y cuál sería la solución? Pues muy sencillo: Que en España no gobiernen españoles.
Se trata de hacer un estudio estadístico -como el que yo he hecho- de cuáles son los países con menor grado de corrupción y contratar a profesionales de esos países para dirigir los gobiernos, los ministerios, las autonomías y las alcaldías españolas. Que no haya un solo español al frente de ninguna institución que se administre con cuentas públicas.
A modo ilustrativo dejaré unos datos de cuánto cobran los primeros ministros de algunos países más decentes que el nuestro:
El primer ministro de Noruega cobra 173.000 euros al año. El de Suecia 160.000. El de Dinamarca 215.000. El de Países Bajos 171.000. Un ministro austriaco 79.400. Y el presidente de Finlandia 14.800 euros al mes.
Así pues si fichamos a profesionales de esos países -¡incluyendo por supuesto a japoneses!- para administrar y dirigir las instituciones españolas, la cosa nos va a salir baratísima. Aunque les ofrezcamos un sueldo mayor que el de sus países, todo lo que el Estado se ahorraría de los chanchullos y fechorías que perpetran siempre nuestros políticos, nos acabaría resultando de una altísima rentabilidad. Es posible que incluso esos ahorros nos permitieran tener las carreteras en buen estado, la red ferroviaria segura y eficaz, la sanidad libre de saturación y listas de espera, la burocracia ágil y racional, la educación eficiente, las ciudades limpias, etc.
En fin, que ya que el pueblo español y sus representantes nos hemos mostrado incapaces de hacer las cosas con un mínimo de honradez, mejor que tomen las riendas otros.
