jueves, marzo 12, 2026

 

--LAS COSAS 19--

 

Un examigo mío, cuando le servían un café, lo primero que hacía era quitar inmediatamente la taza del plato y ponerla en la mesa. Y así se lo iba tomando sorbo a sorbo sin devolverla nunca al plato.

Tuve un compañero que hacía de vientre una vez a la semana. Y en la misma empresa, también es casualidad, otro que vaciaba las tripas tantas veces como comiese; si comía tres veces al día, tres veces, y si comía cuatro, cuatro.

Un miembro de mi familia no podía soportar que alguien anduviera detrás de él, ni subiendo unas escaleras, ni entrando a una habitación, ni yendo por un pasillo. Rápidamente cedía el paso a cualquiera que estuviese a su espalda. Sería un pelín paranoide.

En la mili había un pobre recluta que con sólo nombrar que nos iban a vacunar ya se ponía blanco y se desmayaba.

Hace años trabajé en un taller de hierros, maderas, plásticos y aluminios. Y cada día los currantes acabábamos rebozados de serrines, virutas, aceites y sudor. Por eso yo lo primero que hacía al llegar a casa por la tarde era pegarme una buena ducha. Pues bueno, allí tuve a una compañera cuya costumbre era ducharse por las mañanas, como si fuera farmacéutica o bibliotecaria. O sea que se duchaba al levantarse para venir al taller bien limpita y perfumada, a ensuciarse desde el primer minuto. Es decir, que llegaba a su casa sucia, cenaba sucia y se metía en la cama sucia. Supongo que su marido tendría anosmia... o algo peor.

Coincidí durante un tiempo con un chavalote al que le gustaba desayunar  leche con galletas. Lo peculiar era que troceaba las galletas llenando hasta arriba el tazón y esperaba para comérselas a que absorbieran toda la leche y se convirtieran en una suerte de pasta densa como un engrudo.

También me relacioné una temporada con un tío que era majísimo, la mar de simpático, educado y agradable, pero que curiosamente, si alguien le decía algo malo de Michael Jackson, se reía de él, o lo criticaba, se enfadaba hasta el punto de dejar de hablarle, tomándoselo como si fuera una grave ofensa personal.

Bueno, pues eso, que hoy mientras caminaba por el campo, a mi cabeza le ha dado por recordar a personas extrañas que he conocido en mi vida. Y luego me ha hecho gracia pensar que se trata de una cosa bidireccional, ya que ellos me han conocido a mí.

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¿Qué pasa, tronco?



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