viernes, mayo 15, 2026
--TEORÍA DE CUERDAS, UNA POLÉMICA ABSURDA--
¿Por qué la ciencia no se pone de acuerdo acerca de esa famosa teoría?
Pues porque hay elementos en ella aparentemente contradictorios que conviene conciliar para su buen entendimiento.
PUNTO 1)
La relación sobre la longitud de una cuerda respecto de otras, siempre estará condicionada por la distancia entre sus extremos. Y no afectará en ello su masa, peso, composición química, grosor, o elasticidad -lo cual nos llevaría al punto 2-, de modo que resulta imposible expresarla en grados, volumen o superficie. Por tanto habremos de admitir que la longitud es una unidad métrica variable relativa y una cuerda carece de ella si no hay otra cuerda que la observe. La Cuerda de Srozinguer lo muestra claramente en su experimento de atar a un gato enfermo y a otro sano en una caja con cuerdas distintas, habiendo de adivinar cuál de ellos estará antes vivo y muerto a la vez. Y eso nos llevaría al punto 3.
PUNTO 2)
¿Cuántas curvas pude soportar una cuerda teórica y una de esparto?: Las mismas, pues la naturaleza de las cuerdas teorizadas se inspira en la existencia de las materiales. No tendría sentido llamar a esta teoría "Teoría de Guzardos" por ejemplo, porque nadie sabría de qué demonios estamos hablando. Bien, pues aclarado este punto, una cuerda tiene la capacidad de soportar tantas curvas, elipses y expresiones geométricas como admita su receptáculo. Supongamos un bolsillo de pantalón en el que vamos introduciendo una cuerda empezando por uno de los extremos. A medida que la cuerda entra, sus átomos moleculares se van adaptando al espacio que la acoge y adoptando tantas curvaturas y dobleces como necesita hasta ocuparlo por completo. Y en este punto sí que intervienen de forma definitiva el grosor, la largura y la elasticidad de la cuerda, pues donde caben cien metros de hilo dental, no caben dos palmos de náutica maroma.
La longitud universal de onda de las cuerdas podría establecerse con el simple ejemplo de una comba. Supongamos a dos niños en el patio del colegio jugando a la comba, uno tomándola de un extremo y el otro del contrario y haciéndola girar. Si la cuerda midiese tres metros, quizás tuviésemos espacio para que saltasen uno o dos niños en la parte más baja de su curvación parabólica. Y siguiendo ese principio, si tomásemos una cuerda de trescientos metros podrían saltarla los niños del colegio entero. Pero, ¿y si tomásemos una cuerda de ochenta mil kilómetros? ¿Cuántos niños necesitaríamos para que toda la longitud de la comba se llenase de críos saltando? La longitud de onda pues depende de la relación que se establezca entre la distancia de los extremos más la elipse curvacional descrita por la cuerda, dividido por nada, cuya fórmula sería (Dx+Ec):x.
PUNTO 4)
¿Un cordón de zapato es mayor que una soga de polea? No. Y ahí se originan las controversias de la comunidad científica respecto de la teoría de cuerdas. Si no nos ponemos de acuerdo en la nomenclatura, difícilmente nos entenderemos en las cuestiones más profundas y técnicas. Si a la menor expresión de una cuerda la llamamos por el aumentativo, todos los estudios subsiguientes serán falaces. El lenguaje nos aleja del conocimiento en vez de ser el vehículo por el que acceder a él. Quienes nos dedicamos al estudio de la teoría de cuerdas deberíamos abandonar el lenguaje plebeyo y ceñirnos a los parámetros de la lógica estricta. Un sencillo ejemplo: No se debiera admitir que según la RAE un cordero sea ese animal lanar con cara de imbécil, cuando cordero obviamente debiera significar: aquel que fabrica cuerdas o es experto en ellas.

