miércoles, mayo 27, 2026
--ESTO NO ES GUASINTON, IMBÉCIL DE MIERDA--
En la plaza mayor de una ciudad española. Nos sentamos mis amigos y yo en la terraza de un bar. Esperamos un buen rato y al final me decido a entrar. Le pregunto al tío si atiende fuera y me dice que no, que pida en la barra. Vale. Le pido tres tercios de Estrella Galicia normal, una tostada sin alcohol y unas aceitunas rellenas. Lo llevo a la mesa. Al cabo de un rato vuelvo a entrar al local, le dejo los cascos vacíos en la barra y pido otra ronda, una ración de bravas y unos boquerones en vinagre. Lo saco todo para fuera y cuando acabamos entro a pagar. El tío me dice lo que vale y entonces yo le pregunto que si en ese bar se admiten propinas. Él me dice que sí y yo le miro fijamente a los ojos y le digo: ¡Pues me la tendrías que dar tú a mí, porque te he hecho un servicio de puta madre, te he llevado y traído las botellas, no he roto nada y te he dejado la mesa tan limpia como estaba, hijo de la gran puta!
