sábado, enero 17, 2026

 

--EL ARTE DEL BUEN BEBER --

 

Yo soy un gran bebedor, con lo cual he probado bastantes licores y lógicamente unos me gustan mucho, otros poco y otros nada. Pero uno que me intriga y me genera serias dudas es el tequila. Me explico: Si repasamos mentalmente todas las veces que hemos visto en la tele o en el cine a gente hinchándose de tequila, llegaremos al acuerdo de que ahí hay algo reñido con la lógica. 

Reflexionando sobre las miles de escenas en que salen personas tomando tequila, nos daremos cuenta de que se lo beben de puto tirón. Cogen el chupito y se lo tiran para adentro de golpe, sin pasar por la boca, directo al gañote, y además ponen cara de asco, sufrimiento y repelús, como si fuera salfumán. De manera que una persona medianamente razonable se preguntaría si a esa gente que se ha metido un montón de chupitos de esa manera, les gusta el tequila.

Pero es que la cosa no se acaba ahí. Analicemos otra versión del tequileo absurdo: Hay muchos que se hinchan de chupitos, pero con una birra al lado. Esa gente se mete el lingotazo también directo al esófago, como los de antes, pero acto seguido, tras el trago y la cara de electrocución, le pegan un sorbo a la cerveza. Y así una y otra vez, de lo que se deduce que si tras engullir el tequila necesitan urgentemente beber cerveza, es que tal vez el tequila mucho mucho mucho no les debe gustar.

Y por último la modalidad más folclórica, auténtica y emotiva pero a mi juicio más esperpéntica de todas: Lametón a un puñado de sal, mordisco a un limón, y lingotazo directo. Joder, de esto ya no sé ni qué pensar. ¿Nos podemos imaginar a alguien en su sano juicio chupando pimentón de la vera y mordiendo una cebolla como paso previo a degustar una copa de Cardenal Mendoza? ¿Estaría bien de la cabeza alguien que lamiera una anchoa y le diera un mordisco a una berenjena antes de tomarse un Glenrothes? En fin...

Joder, yo que, insisto, soy un reputado experto en esta materia, cuando tomo güisqui, burbon, brandi, calvados, ginebra, armañac, o absenta, lo hago sorbito a sorbito, paladeando con deleite algo cuyo sabor considero una bendición de los dioses, no con la cara de ajusticiados que ponen los tequileros.

Y cierro: Si la única finalidad de esta gente fuera emborracharse, les diría que también yo puedo acabar como una cuba cuando me apetezca, pero, me cago en mis muertos, saboreando el licor, disfrutándolo y relamiéndome, no como una puta gaviota tragándose un pez. Lo dicho, que a lo mejor va a ser que el tequila no le gusta a nadie.





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