viernes, noviembre 27, 2015

 

--SANTOS EJEMPLARES--


      Cuentan los libros, que en un siglo de aquellos de antes tan antiguos que se escribían en números romanos, vivió un santo varón llamado Carlos Borromeo. (No se le conoce segundo apellido porque seguramente no tuvo madre)
Era un monje de la orden de los monjes-fraile, del suborden de los vertebrados y del género capuchino.
Dedicó su vida a obras de caridad, a organizar actos de contrición, a la oratoria predicativa y sobre todo a obrar milagros de tercer y cuarto grado, como por ejemplo hidratarse con agua y convertirla en orines o multiplicar las raspas de los peces tras haberse comido muchos.
Los historiadores ignoran cuál fue su lugar de nacimiento, por eso alguien le dedicó un pueblo en la provincia de Tarragona y en una fachada elegida al azar puede verse una placa que reza:
"Aquí San Carlos naciere, aquél que allá donde fuere, muchos gatos le siguieren."
Tampoco se conserva documento alguno que notifique de su muerte, con lo cual cabe la posibilidad de que continúe vivo.
En toda la iconografía a su figura dedicada, y con eso nos estamos refiriendo a cuadros, tallas, estampas, grabados o esculturas, se le suele representar con una raspa de sardina como signo distintivo. Y si no se le pone un gato al lado es para evitar posibles confusiones con San Antón, el patrón de los animales.
(Para mayor información, consultar en wikipedia)

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