domingo, agosto 08, 2010

 

--EL UNIVERSO DE LOS SENTIDOS--

 Cuando un invidente de nacimiento habla de los colores, ocurren dos cosas opuestas: que sabe perfectamente de qué habla, y al mismo tiempo no tiene ni puta idea de lo que está hablando.
¿Tienen sentido los sentidos?
Existen formas de vida animal que no tienen sentidos (al menos como los entendemos los seres que habitualmente contamos con cinco) y eso nos permite dudar sobre si ellas mismas tienen sentido.
A los primates inferiores, medios y superiores, los sentidos nos comunican con la vida. A través de ellos procesamos y construimos nuestro pensamiento. También las llamas del Perú o los kiwis de Nueva Zelanda piensan e interpretan los acontecimientos por las sensaciones que recogen mediante sus sentidos.
¿Tienen tacto la chepa o los laterales de los cuartos traseros de un rinoceronte macho, hembra o gay?: Poco, si lo comparamos al morrillo de una zarigüella, pero tienen. Así pues, el rinoceronte, homosexual o hetero, percibe que si un canguro adiestrado para cocear rinocerontes, le propina una patada en las nalgas, no es algo de lo que deba preocuparse demasiado. En cambio si le cae a plomo una secuoya en mitad de la chepa, el mensaje táctil que ésta le enviará será la información inequívoca de que va a tener que buscarse en breve un buen par de muletas.
¿El rinoceronte bisexual tiene vista?: Escasa, si la comparamos con el halcón peregrino; decente, si la comparamos con el topo común; y cojonuda comparada con los pezacos transparentes que habitan en las grandes profundidades oceánicas.
¿Tiene algún sentido que los animales cuenten con el sentido del gusto, en tanto que seres no culturales-gastrónomos?: Esta cuestión suscita dudas.
El oso hormiguero, por ejemplo, no tiene las papilas dispuestas en su lengua del mismo modo que un camaleón, una vaca, o una rata. Según se encuentren éstas agrupadas por clases y sectores, permitirán con mayor o menor eficacia la distinción de los diversos sabores y matices que tenga cualquier sustancia.
El oso hormiguero las lleva muy condicionadas a su propia morfología. Está situadas en fila india a lo largo de su delgado medio metro de lengua. En tales condiciones, no es de extrañar que haya resultado ser un animal monodietético. Al parecer sólo se excitan sus papilas con el ácido fórmico, y si le damos calamares, perdices o dátiles, los despreciará por no encontrarles sabor alguno.
¿Significa lo mismo el oído para un animal fuertemente auriculado, que para uno sordo o sin orejas? ¿Oyen ambos con la misma frecuencia?: Parece que no.
Si establecemos la comparativa entre un burro y un albatros, podremos comprobar que al segundo no le caben ondas de tamaño medio ni grande, y en cambio al primero sí. La oreja del burro está constituida como un cucurucho u embudo de apreciables dimensiones. Ello le permite recibir y alojar ondas enormes. El timbre de un barítono entra por los pabellones auditivos de los burros con una facilidad pasmosa, a pesar del grueso de las ondas sonoras y del diámetro de las mismas. No así el albatros, por cuyas imperceptibles orejas sólo son capaces de entrar ondas de cuatro milímetros de diámetro a lo sumo, con lo cual este ave y todas las demás a excepción de los búhos, perciben del ambiente sólo chirridos agudos y finos. Quizás por eso las aves son tan nerviosas y tienen esa mirada de loco.
¿Es el olfato a la nariz, lo que la pernera de un pantalón a la otra pernera del mismo pantalón?: En efecto. Se huele por mecánica.
El sentido del olfato es el único de acción automática y por tanto involuntario, a no ser que hayan otros que también lo sean. Se huele a la par que se respira. Naturalmente que se puede respirar por la boca, pero es que a menudo la encontramos llena, con lo cual indefectiblemente deberemos recurrir finalmente a la nariz. (Para no confundir la nariz con el olfato, conviene recordar en cuál de ellos nos apoyamos las gafas)
¿Podría, valiéndose del olfato, buscar trufas un dromedario?: Por supuesto, pero no las encontraría. En cambio un cerdo, como paradigma de animal inconsciente, sí daría con ellas en seguida. El sistema olfativo de un cerdo es de una eficacia asombrosa y de una inconsciencia todavía mayor: capaz de detectar el sutil aroma de las trufas sin que se lo enmascare su propio hedor. Por eso llamamos “síndrome de olfato de cerdo” al fenómeno de ser ofendido por los tufos que desprenden los demás, aun siendo peor el nuestro.
¿Es cierto que se puede vivir careciendo de olfato?: Sí.
El olfato no es imprescindible para la vida. El ejemplo más palmario es la mosca común: no necesita olfato porque le gusta todo.
¿Alguno de los sentidos que hemos analizado es el llamado sentido común?: No.
Ningún sentido es común, ya que entre las distintas formas de vida que conocemos, las hay que son ciegas, o sordas, o intactas, o disgustadas, o anósmicas.
Al sentido común lo entendemos como sinónimo de sensatez o lógica. Bajo esa premisa pues, ningún ser vivo lo posee. Podríamos encontrar ejemplos a centenares. La cobra de anteojos goza de una vista magnífica (¿no es absurdo?) y además olfatea con la lengua en vez de con las fosas nasales, que sólo emplea para  los resfriados.
Existen animales que ven mejor por la noche que por el día (si eso es lógico, cortémonos las venas) y también los hay con visión daltónica o en blanco y negro. Llegados a este punto nos vemos en la obligación de romper el mito de que el perro ve en blanco y negro. En general no es así: sólo lo es según el tipo de televisor que esté mirando.
El sentido común asimismo se ve lesionado cuando creemos que los animales  de laboratorio son científicos porque se experimenta con ellos. El ratón blanco si se mira ante un espejo lo que está viendo es sin duda un ratón rojo. Si un okapi mirase ese mismo espejo vería un ratón blanco. Pero el insistente roedor estaría viendo un okapi rojo.
¿Tienen el mismo gusto todas las serpientes?: Parece que no.
Observando su comportamiento se advierte que las serpientes cuanto más pequeñas, mejor gusto tienen. Es decir, una serpiente de tamaño culebrilla, puede ser, y de hecho lo es, devorada por una sierpe mayor, pero ésta también puede ser engullida por otra más grande, etc, etc, hasta llegar a la gran anaconda, que no hay quien se la coma ¿Es consciente la anaconda de que si se van comiendo así unas a otras de mayor a menor tamaño, abriéndola en canal nos podemos encontrar con la sensación de estar ante un juego de muñecas rusas?
¿Y los animales que practican el canibalismo, son lógicos?: Pronunciemos un no, rotundo y categórico.
Si una rana toro decide perseguir a otra hasta darle caza y comérsela, significa que le gustan las ranas toro. ¿Por qué, entonces, no se comió a sí misma, que estaba más cerca?: Por carecer de sentido común.

Bien, después de este exhaustivo análisis, espero que hayamos comprendido el sentido de los sentidos, y en qué medida si nos equivocamos es por su culpa.
Eso es todo. Muchas gracias.
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ALGÚN ERROR TÉCNICO AJENO A NUESTRA VOLUNTAD IMPIDE INSERTAR VENTANILLAS DE VÍDEO. ROGAMOS DISCULPEN.
http://www.youtube.com/watch?v=qsK8RV3kDGw


Comments:
No se puede comunicar más con menos. El narrador del video alcanza la quintaesencia. Economía de lenguaje mas no de pensamiento. Insuperable.
El relato lo he leído con la nariz, para no desentonar. Y me he reído batiendo las orejas.
 
A ver si estamos de acuerdo: Hay chistes cojonudos, buenos, regulares, malos y pésimos. Pero cualquiera de ellos pasa a ser graciosísimo cuando el que lo explica, a mitad de narración, se da cuenta de que no recuerda el final.
 
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