martes, agosto 03, 2010

 

--EL COMBATE DE LA MUERTE--

Sylvester Stalloco siempre soñó con ser púgil, a poder ser de boxeo. Estaba divorciado y tenía un niño en común con otra persona, una hora menos en Canarias. No encontraba trabajo y se le había agotado el subsidio. Sabía pues que si ganaba esta pelea, podría recuperar a su hijo y a parte de su esposa. La gente no confiaba en él. Estaba mayor y fondón. A Sylvester no le sorprendía. La gente no confió en él ni cuando era joven y fuerte porque desde que a los seis años debutara en boxeo infantil sin guantes, perdiendo a los puntos un combate de doce segundos, la gente le retiró su confianza. En cuanto acabó el asalto se apartó del boxeo, sonado y deprimido. La puerta de atrás era su única puerta.
A los veintidós años, tras licenciarse en el ejército, regresó a la actividad deportiva participando en una decatlón que combinaba lucha grecorromana, kárate, boxeo, sumo, capoeira, kung fu, judo, pressingcatch, arrastre de autobuses, tai chi, mudanzas, tala de robles, esgrima, lanzamiento de hostias, brisca y lucha canaria, una hora más en la península. En las series eliminatorias estuvo casi a punto de clasificarse el último. Nuevamente sonado y abatido, se retiró a un convento a meditar sobre la vida y su futuro en ella. Permaneció allí toda la tarde de un sábado. Se le hizo larguísimo. El domingo, ya con más de cuarenta años, decidió dar un vuelco total a su existencia y un vez más volvió a los rings.
Se apuntó gratis a un humilde gimnasio, pues únicamente disponía de los cinco centavos que le dieron al empeñar su monedero. Allí la vieja estrella del boxeo "Old Kid Montano" en cuya carrera sobresalían tres combates nulos, sintió pena y se hizo cargo de la preparación de Sylvester.
Cuatro años más tarde, Sylvester afrontaba su gran combate. Era consciente de que estaba quemando su último cartucho. De aquella velada podía salir con la vida resuelta, una bolsa llena de dólares esterlinos, el cariño de su hijo y el respeto parcial de su exmujer.
Sylvester tenía muchas cosas a ganar y sólo una a perder: el combate.


Comments:
¡Ballbusting en 3:22!
 
Yes.
 
que bonito estas sin dientes chiquitn pero me gusta eres un crak tu amigo que te hara ganar el proximo combate.
 
Gracias amigo, es estos momentos viene muy bien un poco de apoyo. Mi vida es dura.
 
El maravilloso mundo del tongo, ahí sí que triunfaría el señor Sylvester. Yo apostaría, a su favor claro está.
 
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