domingo, julio 11, 2010

 

--EL APRENDIZÁSH--

POLICÍA MALO- ¡¿Qué hizo la noche de 1981/1982 por la noche?!

ACOSADO- No sé. Mi memoria es una catástrofe, créame...





(Continúa) (de las dos líneas anteriores, me refiero)

PM- ¡Mi paciencia se está agotando! ¡Hable!

A- Entre borrachera y borrachera, me dio por ir a la biblioteca. En ese tiempo leí poesía, mucha. Algunos clásicos, la generación del 27, la del  98, la del 114´5 y no sé cuántas más. Pero era leer un libro un día y haberlo olvidado al siguiente. Menos mal que recordaba los nombres de los autores y las portadas, que si no, tal vez me hubiese mamado siempre el mismo ejemplar sin darme ni cuenta. Hoy en día veo un poema de Guillén, Celaya, León Felipe, Dámaso, Aleixandre o quien sea, y me suena, me suena, pero no sé de quién coño es, se lo juro. Tampoco me acuerdo de las borracheras apenas. Al principio pensé que eran ellas las culpables de obnubilarme las lecturas. Mas, no. Lo que pasa es que en aquel entonces uno era joven y creía que la poesía era un arma cargada de futuro, cuando no pasa de mero fogueo. Y lo bueno es que me encantaba devorar páginas y más páginas de ilustres rimadores. ¿Pero quedó algo en mí de todo ello?
Alberti, Neruda....  Machado.., los Machados, el uno y el otro, Antonio y Manuel.., cuánto amor se profesaban... Se conoce que el Antonio estaba perdidamente enamorado del Manuel. En Soria concretamente se amaban, y mucho, que no es poco.

PM- ¡¿No se estará usted confundiendo con Leonor?!

A- ¡¿Leonor?! ¡¿Leonor Machado?! ¡¿El Antonio se lo hacía con su hermana?! Bueno, tampoco me extraña tanto. ¿Usted conoce Soria? Soria tiene más peligro carnal que Río de Janeiro. No en balde buena parte de los sorianos son fruto de la fornicación.

PM- ¡Vayamos al kitsch de la cuestión! ¡Lo que me interesa saber es qué sacó de aquella experiencia!

A- Tras mucha reflexión, pienso que fue como cuando se hincha uno de morcilla y se pone tibio de moriles. Tal vez subsiguientemente no recuerda lo que ha comido, pero de tanto en tanto se le repite. No recuerda cuántas morcillas se ha echado al papo, ni si eran de cebolla o de arroz, de Burgos o riojanas, pero ese furor estomacal le indica claramente que algo de ellas ya es él para siempre. Queda residiendo en uno el poso subyacente subconsciente gastroneuronal de lo ingerido por ingesta.

PM- ¡Viva Eureka! ¡Ya estamos en el buen camino!

A- No hay mejor forma de darse a entender que por medio de parábolas et metafores, a poder ser incomprensibles.

PM- Continúe: ¿qué hizo exactamente en la tarde de 1990 a 1999?

A- En esa década me dio por comprar discos viejos de jazz y música clásica, y libros de filosofía universal, de esos baratos de colecciones sencillas que hay en todos los mercadillos.

PM- Y no me diga que también los olvidaba.

A- Pues sí, en efecto. Si me pone usted una pieza de jazz cualquiera, no sabría decirle con seguridad si se trata de be bop, hard bop, cool jazz, swing o qué. Y con los sabios igual. Ya no me acuerdo de qué hostias iba el Ortega, o el Soren, o el Hume, o la puta que los parió a todos. Pero lo que sí sé es que algo de cada uno de ellos conforma aún hoy mis intestinos, mis higadillos y mi páncreas -creo que mis falanges son Bakunianas-. Y mire qué le digo: casi es mejor no saber en qué medida y en qué momento mi opinión es en parte original y propia, y en parte recibida de cualquier filósofo, ya que si recordase todo lo que les leí e identificase cuáles de mis palabras son suyas, podría caer en el eruditismo pedante que suele hacer mella en aquellos que gozan de magnífica memoria. Prefiero poner en boca de Descartes una cita de Voltaire, a sabérmelas todas y sucumbir a la atractiva tentación de demostrarlo.

PM-  ¿Y si por culpa de ello, en una discusión queda como un tonto?

A-  Pues me importa una mierda: batirse en duelo es lo más aburrido del mundo.



Comments:
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Se está usted internacionalizando, oiga. Hasta le ofrecen Lexatin y hoodia (pronunciese joía). Ya sólo le falta la viagra.

Quisses a lot.
 
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No, qué va, no me falta la viagra. De hecho, es la base de mi alimentación.
Un beso, Doc.
 
.. y sucumbir a la atractiva tentación de demostrarlo" !! Genialísimo.
 
Muchísimas gracias. Es usted muy amable.
 
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