martes, abril 01, 2008

 

--EL CRIMEN DE LA TUBÉRCULA ERRÓNEA--

-¿Es el teléfono de los desesperanzados laicos en singular.?
-Sí. Aquí mismo. ¿Qué le acontece.?
-Verá, soy una molesta ama de casa, y estaba preparando unas alcachofas para el guiso de pollo con alcachofas... sniff.., sniff...
-Prosiga, prosiga, prosiga.
-Y el caso es que cuando cortaba una de ellas, se me ha venido un vacío existencial impresionante. La miraba cómo cedía ante la cercenante gravedad de cuchillo y......, creo.., creo.., que ha muerto en mis manos. ¿La alcachofa era un ser vivo, no.?
-Sí, pero no llore, por favor. Enjúguese las lágrimas y enjuáguese la boca. No sufra. Ya vienen muertas en la bandeja de plástico. Estuvieron vivas , es cierto, pero al súper ya llegan fenecidas. No la mató usted, no se culpe. Mueren bajo el sadismo ingrato de su propio agricultor.
-El caso es que cuando le quitaba las hojas más duras, las del exterior, esas que no se ablandan ni cociéndolas seis meses, he visto con asombro su forma interna, que es como la externa pero un poco más pequeña, y una vez recortada su coronilla y su rabo, me ha parecido....., oh...., oooh.., sniff....
-Tranquila, mujer. Serénese y procontinúe.
-La alcachofa muerta y recortada, se me ha figurado como una figura geométrica viva..., bueno, exviva. Y no he sabido en mi mente aturdida cómo calificarla. Eso me ha rasgado el alma cual yo rasgué la suya.
-¿La mía.?
-No, la de la tubércula alcachofa.
-Perdón, no se me venga abajo con lo que le voy a decir, pero debo apuntarle que la alcachofa no es un tubérculo, sino un vegetal.
-¿Ah, no.? ¿Y de qué orden, si puede saberse.?
-Hortalizo.
-Oh, señor, señor....
-Proceda a continuar, si le place, porfavorio.
-Bien... Y la cosa es que no sé qué figura geométrica orgánica es la alcachofa que he matado con mis propias manos horticidas.
-Que nooo, que no la mató usted. Deje de autoflagelarse con eso. No se auto castigue. No se auto lesione el corazón con tal desasosiego, que me inflige dolor a mí también, pues empatizo.
-Parecía una forma geometral, como un prisma, un cono, un lagarto dentro de un cubo..., no sé..., no sé cómo explicarme, ni cómo me siento, ni qué era esa alcachofa para mis ojos y mi conciencia de ciudadana de bien.
-Vayamos por partes.
-Vayamos.
-El lagarto era un reptágono, y la alcachofa..., espere, estoy consultando.... La alcachofa un alcachofaedro.
-¿Regular.?
Mmmm..., deje que mire... Sí, alcachofaedro regular, regular, porque va bien para el colesterol.
-Bueno, ¿y con la alcachofa regular qué hago.? ¿Le doy un digno entierro, o la meto en la olla.?
-Mujer, yo diría que una vez sabido que usted no la mató, ya no ganaríamos nada, ni usted, ni yo, ni ella, con inhumarla. Mejor la guisa con el pollo.
-Ah, vale, me ha quitado un gran peso de encima de la conciencia dolorida. Es que quizás lo que me pierde es que soy muy hipersensible.
-Venga pues, que no pasa nada. ¿Ya se siente mejor.?
-Sí, sí. Gracias, experto.
-Por cierto, una curiosidad: ¿No se habrá cargado usted también al pollo.?

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