jueves, marzo 08, 2007

 

-ANACRÓNICO FORENSE-

Muchas personas en general, y el género humano en particular manifiestan una insustraíble tendencia a la ropa, es decir, la tienden, la ropa me refiero, y en el tendedero proyectan sus frustraciones. Bragas, calzoncillos y calcetines al fondo, sabanería delante.
Con la sabanería el hombre en particular, y la mujer en general, vienen a simbolizar la vergüenza que prefiere ocultarse a los ojos de los demás géneros humanos, así generalizando, y a los vecinos cercanos también en general, pero ya particularizando un poco más; es decir que la sábana es utilizada como telón, ya que cualquier tela grande en general es un telón, eso es obvio y no requiere explicación. Telilla sería el diminutorio, tela el participio activo y telón por tanto, el aumentativo o superlativo. Aunque quizás el superlativo sería telísima o telérrima, según la etimología que prime en cada momento.
Pero bien, sea como fuere, el caso es que tras el telón de la sabanería se tratan de encriptar las ropas íntimas, que en semiótica serían aquellas facetas de la vida del hombre que no quieren ser sometidas al escrutinio pormenorizado del ajeno, del semejante, del prójimo, del que no es tú, en el caso de que habláramos de ti, o no es yo, en el caso de que nos estuviésemos refiriendo a mis calzoncillos.
"Nada tengo que ocultar salvo mis bragas." dijo Sagasta.
Y en palabras de Sir Arthur Conan Doyle: " Lleva razón Sagasta, en esa aseveración acerca de sus bragas."
"Es que esas manchas cuestan mucho de irse." Así de contundente y mordaz se disculpaba Menéndez Pidal.
No aburriré a nadie haciendo un listado de citas históricas sobre este tema, pues de sobra conoce todo el mundo que la propia historia de la humanidad se debe únicamente a la ropa íntima, y más concretamente a su febril quitado.
El ser en general pues, defiende su intimidad, pero ansía el acceso a la de los demás.
"No verás el cerco en tus calzoncillos, pero sí lo puerco que es el otro." Eso dice Sautier Casaseca en los 60 del siglo XX.
Y aun hoy, en la sociedad tecnológica, Manu Leguineche filosofa analizando un tendedero: "No supe bien si lo que estaba al oreo colgando de las pinzas eran tangas o cordones de bamba."

He quedado a las tres para comer con unos nuevos amigos, así que he de irme.
Lo bueno de hacer nuevas amistades es que te permiten soltar el mismo rollo de siempre una vez más.
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Comments:
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Hágame un favor. ¡¡Mande solicitudes a los períodicos como viñetista ya!!.
 
Coño, puse el acento en la i en vez de en la o...

P.D: Lo sé, soy un gilipollas que le importan demasiado lo que puedan pensar los demás...

(Si tuviera un diario le fichaba.)
 
Ya lo he hecho, socio, y pasan de mí como de la mierda. No obstante, su aliento me llega y reconforta.
(Móntese un diario, joder, a qué espera.!)
 
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