domingo, julio 16, 2006

 

-- FONDO DE MENTE--


-Siéntese o túmbese ahí.
-¿Dónde.?
-En el mueble ese...el tumbón ese...la tumbona esa... en esa especie de camilla...como se llame...que nunca me sale.
-El diván, será.
-Ahí, en el diván. Y tiéndase como se encuentre más cómodo. Serénese y cuénteme su patología psíquica.
-Verá, doctor, creo que soy poético. Y además soñador humanista entre premoderno y postcolombino.
-¿Síntomas.?
-Una vez me puse los dos calcetines en el mismo pie y creí estar en una realidad paralela.
-Bien... Dice que sueña...
-Sí. Una noche en estado de duermevela, me vi matando a mi padre. Le golpeaba sin descanso con una pala de pimpón.
-Bueno, tampoco es un arma muy sádica...
-¿Es malo.?
-No sé. Tendría que conocer a su padre. Pero, por favor, prosiga.
-Yo mataba a mi padre a palazos.., pero ahora que me viene más claro: le daba con la pala de canto. ¿Será grave.?
-Bueno, sigo sin conocer a su padre, pero admito que con ese método el nivel de odio es mayor. Yo había apuntado un 32% porque pensaba que le golpeaba con lo plano. De canto, la cosa sube hasta un 67, más o menos. Siga, siga.
-A mi padre me unía una relación muy estrecha. Tanto que en muchas ocasiones tuvieron que desengancharnos a manguerazos.
-¿Como a los perros.? ¿Se porculaba usted con su propio padre.?
-¡Nooo! Que va, sólo nos enzarzábamos. La peleas normales en cualquier familia suburbial.
-¿Culpa usted a su padre de ser un mierda de la vida.?
-¿De ser él un mierda...?
-No, de serlo usted, por supuesto.
-Oiga, pues igual sí. Por su culpa yo tengo que currar en un fabricucho de mala muerte. Mire, hay días en verano que paso tanta calor que se me tatúan los calzoncillos al culo. Ayer por la tarde sin ir más lejos, tenía los huevos a la flamenca. Me caían los chorretes por la frente cual lagrimones de cirio... la temperatura, la humedad ambiental, el polvo de serrín flotando, pegándose al cuerpo.... la boca seca como cucharada de arena... los ojos salinos de la sudor, rojos y heridos... la epidermis corporal pegajosa como una tira de esparadrapo... los sobacos irritados oliendo a harinas de pescado... los pies en carne viva presos de sus zapatones punta de jierro... Oh, doctor, era el infierno.
Entonces aproveché que el hijoputa del encargado se fue a buscarme más tajo, para meterme en el lavabo a echar un cigarrito.
Esa especie de zulo con báter... esa sauna infecta con vahos de sudores, orines y cagadas de varios siglos... El calor y la densidad del aire eran aún más criminales que en la nave de uralita... Y me quedé dormido, comatoso, como un reptil de trópico.
Entonces soñé que mataba a mi padre, lo enterraba, lo desenterraba y lo volvía a matar. (Antes había ido a una tienda de deportes a comprarme una pala nueva, porque la anterior estaba hecha astillas.) Y por un instante me sentí relajado, fundido y relajado. A partir de ahí soñé con un paisaje fresco, luminoso, florido, como de anuncio de desodorantes o salvaslips.

-Afine. ¿Desodorantes, o salvasips.?
-No sé. Apunte salvaslips.
-¿Normales, o tanga.?
-Joder, qué sé yo.? Ponga tanga.
-Mmmm... conque tanga, ¿eh?. Es usted un depravadillo...
-¿?

-Mmmm...,tanga..., esas protecciones íntimas tan finillas..., tan y tan finillas..., que son más pequeñas que el propio chumi....,que se le salen los mofletes por los lados... Cuente más detalles, venga.
-Pues eso, que era muy duro.
-¿Cómo de duro.?:
¿Más duro que la chepa de un galápago.?
¿Más duro que una maratón con chanclas.?
¿Más duro que una esponja de baño.?

Elija opción, por favor.
-La B2.
-B2. Apunto. ¿Y qué más sueña?...Porque yo también sueño de vez en cuando. ¿Le cuento un sueño mío.?
-Según.
-Según qué.
-Pues según compartamos los honorarios. Si usted me va a cobrar una pasta por analizarme los sueños, yo también quiero remuneración por escucharle los suyos.
-Venga, vale, ya le haré un descuento. Yo cuando estaba en la universidad formándome para titularme experto en hacer sicoanálisis como este de ahora, soñé que me perseguía una escalera y que siempre que estaba a punto de pillarme, se caía y aparecía un túnel negro con una luz pequeñita al fondo. Incluso creí que era mi alter ego que me estaba explorando el recto con una cerilla, no le digo más. Entonces fue cuando me enamoré de mi madre, que vendía pa
las de pimpón en unos grandes almacenes y usaba bragas como toldos de trailer.
-Pues no sé qué decirle, doctor. Mis sueños son mejores. Creo que es usted un farsante y que lo ha improvisado. Usted no es capaz como yo de soñar que un peine le muerde la cabeza a un taxidermista jíbaro. Esos salvajes son minimalistas de la hostia.
-Maldita sea. Siempre me cazan. Verá, yo lo que he querido ser siempre es sicópata, pero no valgo, por eso me metí en esta carrera, para aprender de los pacientes. ¿Usted sabe cuánto puede suf
rir por ejemplo un cirujano cuya vocación real fuera la de enfermo coronario.? ¡Qué inmenso dolor, envidiando siempre a sus operados.!
-No, mire, oiga, me lo he pensado mejor y me desdigo: era la opción 3C.
-Vaya contrariedad, hombre, no me haga usted bailar el intelecto. Eso cambia todo el discurso y ya no tenemos tiempo de reiniciar.
-Vale, lo siento. ¿Pero cuál es su opinión.? ¿Qué debo hacer.?

-Sueñe menos, olvide el pimpón y piense en la posibilidad del béisbol. Chota de mierda.















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Comments:
Olvídese de la estaca. Su corto es genial. Felicite a Blasa y a Blasita por su inestimable colaboración.
 
Me alegra que le haiga gustado.
Cuento con un gran equipo. Estas Blasas son algo indisciplinadas, pero como yo soy machista-leninista, las meto en cintura.
Un beso.
Ya nos veremos el año que viene en la entrega de los Oscar.
 
Pues me he reido un montón! quebueno ver el sicoanalisis desde una forma tragicacomica-
Saludos!
 
¿Se ha fijado que entonces a usted y a mí, señora Matilde, nos hacen gracia las mismas cosas.?
Creo que deberíamos casarnos.
 
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