domingo, septiembre 26, 2010

 

--RONQUIDOS EN LA FOSCA--

Peliculón. Este hay que verlo tres veces o ninguna.
Si opta por ninguna, su vida no sufrirá alteración. Si opta por tres veces, una para leer, otra para ver y otra para cerrar los ojos y disfrutar de una canción preciosa, su vida continuará igual que antes, pero la habrá visto y oído.
No son palabras mías -hasta ahí no llega mi engreimiento- sino de mi abuela muerta, que se me ha aparecido esta noche en forma de murciélago. Al final lo he matado. No me gusta matar ni hormigas. Me sienta malamente. Para eso soy como vegano, alto, rubio, flaco, pálido y de ojos azules.
No entiendo cómo toda la naturaleza en bloque puede vivir con la crueldad que manifiesta. Nada más cruel y despiadado -cuando no sádico- que los documentales de animales. Si lo mira uno fríamente, se queda cagao perdido. Es acojonante. 
Yo si me veo en la imperiosa necesidad de desalojar a un bicho de mi casa, las más de las veces consigo pacientemente que se vaya por sí mismo, sin tener que recurrir a sistemas antidisturbios. Pero no es siempre posible por desgracia. Cuando no me queda otra que cargármelo, me doy mal rollo y me imagino protagonizando un documental de Kenya.
Aún así, hay métodos y métodos. Que no todas las muertes son iguales.  Puede uno ser como las orcas que devoran sobre la marcha a una vieja ballena, como las hienas que se comen vivo al búfalo cojo, o bien como el gran felino que ahoga al antílope con la máxima celeridad.
Hay bichos que van a comer, y hay bichos que van a putear. Supongo que ninguno de ellos lo sabe, pero ya que nosotros los humanos sí discernimos y decidimos, lo deseable sería que cuando nos viéramos en la obligación ineludible de cargarnos a la abuela, no sacásemos la ridícula excusa de que la confundimos con un murciélago.
Lo dicho: peliculón.


lunes, septiembre 20, 2010

 

--LA QUINTA PARTE DE UN CUARTO DE SIGLO--

ARTÍCULO 250
Así a lo tonto, cinco años, un lustro, no sé si lustroso o engorrinado, no sé en qué porcentaje salvable, no sé si cuajado de inconscientes repeticiones, pero cinco años ya y 250 artículos. Cifras tan redondas y tan cuadrantes que ni hecho adrede, como si ellas motu propio reclamaran un pastelito con velas.
No pensaba en aquel 20 de septiembre de 2005 que fuera a durar tanto, sinceramente. (Aunque tampoco creería ahora mismo que esto lo pueda alargar cinco años más, y nunca se sabe)
Mira, me ha hecho gracia.

sábado, septiembre 18, 2010

 

--EL AFICIONADO--

Una cerbiere en la mano, en la boca, en la garganta ---------- Un cacahuete en la otra mano, en la misma boca, en la misma garganta --------- Cambio discografía completa de Frank Zappa por vídeo resumen de las jugadas Málaga Osasuna --------- Cambio ------- Cambio y corto ------- De mollera ------- No soy lo bastante listo --------- Ni lo bastante tonto --------- Y así  no pueden ir bien las cosas -------- No ser muy listo es malo, pero no ser muy tonto aún es peor ---------- Porque en esa tesitura el fútbol no es suficiente ------- Ni la cerbirra -------- Ni los cacahués --------- Ahí viene la vida como un telegrama --------- Malas noticias en pocas palabras -------- Y yo entiendo pocas palabras -------- A eso me refería con lo de ni tonto ni listo -------- Mejor sería no entender ninguna, ya que no las puedo entender todas -------- Eso sí, sé que un diccionario es una novela sin ordenar -------- Lo mismo pillo uno y lo ordeno al revés ------- Un huracán, si es lo bastante potente, puede acabar batiéndole las alas a una mariposa que se encuentre al otro lado del planeta ------ Mira por dónde ------ El efecto maricona ------ Yo tuve un amigo, de esos con mayúsculas, que me duró desde los diez años a los cuarenta y cinco ------- Ya es durar ------ Pero acabóse -------- En cuanto empieza algo, ya sabe uno que acabará ------- Todo lo que acaba es que ha empezado, no te jode -------- Recuerdos a la familia --------- Y tal ------ Y bla bla bla = Blas ------ Una de las cosas que más me gustan en este mundo es llamarme Blas --------- Coño, me lo he puesto yo --------- Seguro que el mero hecho de escribir la palabra Blas en este blog, produce  en el otro extremo del cibermundo un efecto mariposa que desencadena un cambio de onda universal -------- Je je je ------- Y una mierda de galgo para tu puta madre, compañero ------- Que es que te lo crees todo -------- Hay más blogs que gente ---------- Es como si todos nos hubiésemos puesto de acuerdo en hablar a la vez ---------- La aldea global lleva un globo que te cagas --------- La última neurona de un amigo mío, quedó ayer conmigo para las diez de la mañana, pero no ha venido -------- Lógicamente -------- Cuando se lo recuerde no sabrá de qué le hablo -------- ¿Qué bronca me estás echando, tío? --------- No, nada, nada, perdona: súbete a un árbol y mueve las alas ----------- Quizás produzcas un sunami en Tailandia ------- Una cerbier en la mano ------- Un cacahuet ---------- Cuando un operario sale del tajo y se va a por la cerveza, es que una mariposa en Nueva Zelanda la ha cagado ----------- Mejor se hubiera metido las alas en el culo, coño. ---------.

domingo, septiembre 12, 2010

 

--LARS VON TRAILER--

Prólogo.
Dos hermanos gemelos, a cuál más hermoso y buena persona. Las fuerzas del mal les jugarán una mala pasada.

Mogollón.
Todo transcurría en equilibrio y calma hasta que un día Róbert, el de la derecha, ve estupefacto cómo una puerta se abre sola en medio de la noche. Se asusta mucho y cree que se trata de un fenómeno paranormal. Corre rápido en busca de su hermano, la única persona que lo va a comprender y no va a pensar que se ha vuelto loco. Tras la esquina lo encuentra riendo. Es él quien ha abierto la puerta con un mando a distancia. La maldad ha entrado en su corazón. El demonio Luzbel se le ha instalado entre el páncreas y los hígados. Se llama Rigóbert y ahora está poseído. Róbert abraza a Rigóbert para intentar detener sus carcajadas de alienado, pero éste de un empujón lo envía volando a más de cincuenta metros decimales mientras pronuncia frases ininteligibles. Después de esa demostración de energía, Rigóbert cae desplomado. Róbert, aturdido, se le aproxima e intenta reanimarlo dándole con un crucifijo en la frente. Rigóbert, con una voz impropia, le impreca en alguna lengua muerta. Por eso le olerá tan fétidamente la boca, piensa Róbert, que continúa dándole con la cruz como quien clava la estaca de un cercado. La insistente percusión del crucifijo en la cabeza de Rigóbert está haciéndole unas grandes marcas rojas. Sin duda son las reacciones del Maligno ante el ataque de las fuerzas divinas. El endemoniado suplica por fin a su hermano en una lengua corriente que sisplau deje ya de golpearle. Róbert se detiene y lo lleva en brazos hasta la iglesia evangélica de San Tirso Mártir, un santo varón que murió en el siglo XXII devorado por un banco de centuriones.
Cuando están ya dentro, las puertas y ventanas del templo comienzan a abrirse y cerrarse solas. Róbert vuelve a asustarse y a mirar histérico en derredor buscando la causa del fenómeno. Es entonces cuando se percata de que Rigóbert las está accionando con otro mando a distancia. Le registra los bolsillos y encuentra un montón de mandos de todo tipo. El poseso ríe nuevamente con voz estentórea, ronca, megafónica, ultratúmbica, y blasfema entre carcajadas. Un sacristán que estaba en la sacristía como es su deber, al oír el jaleo, acude veloz hasta ellos encontrándose a Róbert crucifijo en mano, pegando a Rigóbert con todas sus fuerzas. El sacristán, que no entiende nada, intenta detener al agresor y se queda perplejo al observar que uno y otro son idénticos. Róbert, sin dejar de dar, le hace un breve resumen de la situación al recién llegado. El sacristán logra reconocer alguna palabra de las que el demonio expele por la boca de Rigóbert. Es una versión muy local de un dialecto del arameo. Róbert queda pensativo y se duele de no saber colocar Aramia en el mapa. El sacristán toma agua bendita de la pila bautismal y la arroja sobre la cara de un Rigóbert  ya inconsciente. El agua lo vuelve en sí y Róbert y el sacristán le van pegando un rato cada uno durante varias jornadas. Finalmente Rigóbert muere y todos los mandos a distancia se incendian a la vez en una combustión espontánea que acaba por provocar un incendio del que salen llamas con formas satánicas y extrañas columnas de humo entrecortadas: es Luzbel, que sigue blasfemando pero esta vez empleando un lenguaje Sioux. El sacristán también reconoce algunas frases en los mensajes de humo: volveré, dice que dicen las fumaradas.

Epílogo.
En el entierro de Rigóbert, la lluvia cae suavemente sobre los paraguas negros del camposanto. Están los compañeros de trabajo del difunto, los familiares, los hijos, algunos vecinos y el sacristán. Cuando los dos mozos se disponen a colocar el ataúd en la fosa, Róbert en un ataque de llanto se abalanza sobre él y golpea su impotencia y desolación. Los nudillos contra la caja repiquetean convulsos. Al buen sacristán, un escalofrío le recorre la espina dorsal. Róbert, sin ser consciente, está expresando algo en morse y el sacristán lo ha detectado.
Fin.

(Basado en hechos reales. Rigóbert continúa muerto en el mismo sitio. Róbert está internado en un centro de excéntricos de Minesota. Y el sacristán estudia esperanto en Cuba)



domingo, septiembre 05, 2010

 

--LLANTO POR LA MUERTE DE GERARDO--

ANI LA DEPENDIENTA- Mire: tenemos éstos que hemos recibido hoy mismo. Son una verdadera cucada. Vea, vea, qué jerselitos más chulos.
GERARDO EL CLIENTE- Oh, sí, es verdad, tiene usted unos jerseiles preciosos.
ANI LA DEPENDIENTA- ¿A que sí? Son para niños de entre uno y cuatro años. ¿Qué edad tiene el niño?
GERARDO EL CLIENTE- Verá, señorita, los estaba mirando para mí.
ANI LA DEPENDIENTA- Pero, señor, esta es una tienda de moda infantil. ¿Acaso no se ha fijado en el tamaño de la ropa? Pensé que los miraba para un hijo suyo, o para algún sobrino...
 ----
Gerardo se marcha deprisa del establecimiento, cabizbajo, avergonzado, cuasi craying. No se atreve a declarar su amor a Ani. Sólo había entrado por verla de cerca, por hablar con ella y por que ella le hablase, por oír su voz, por oler su cuerpo entre el perfume, por retener en las pupilas aunque sólo fuese un instante el primer plano de su escote.
Hace ya meses que la mira disimuladamente apostado al otro lado de la calle, desde la acera de enfrente, in di oder said of riátili, apoyado en el semáforo. A través de las cristaleras, observa sus haceres, cómo atiende a la clientela, cómo se mueve, cómo sonríe con su esmail amable, cómo se agacha a coger cajas de los estantes inferiores, ou lord... Se siente enamorado como cuando los alces están folin in lof y les hierven los pulmones de berridos. Pero el enjambre humano no entiende de romanticismos. El amor no funciona con pilas ni baterías. La gran urbe sí. Ahora la ciudad es vértigo, prisa, luces fulgurantes, como la Roma de los romanos cuando le pegó faier aquel emperador chiflado. Luces de nerón devoran los edificios, llamas cegadoras se desplazan ap and daun por las fachadas, relámpagos sincrónicos recorren de lado a lado las avenidas tiñendo los ladrillos, los balcones, las ventanas y los ojos.

Creía Gerardo –guai not?- que si él se había enamorado de ella en cuanto la vio por primera vez, podía suceder que en ella se diera el fenómeno recíproco y quedase también embelesada al verle. Pero no.
Gerardo, enrojecido, entró en el ascensor del edificio de la tienda y subió hasta el último piso. Desde allí se lanzó a la calle falleciendo en el acto. Ani y todos los clientes, tras oír el golpe, salieron alarmados a la puerta. Ahí estaba el cuerpo completamente dai de Gerardo. Un tipo lo reconoció: “A este tío lo conozco yo. Era un pobre diablo, un infeliz, no se enteraba de nozing, un alma cándida ignorante de la vida. No me cabe duda: se acaba de caer de un güindou.”

(De la escalofriante novela “Estalagmitas en el pecho” de Jack Kokouak)
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Ou nou, Gerardito, ou nou,
Qué cruel es el guorld
Para un ángel con sexo
Qué long es la vida
Hundido in de esnou
Qué short el momento
En que ella te mira
Qué dura es la herida
Contra el pavimento
De fainal is nau
Yu ar onli un fardo
Tirado en el suelo
Ou, mai suit Gerardo.

(“Blues for Gerardo” de la ópera “Porqui And Best Güiz de Rapsodi In Blu Ensamble Yas Broders Cuartet” de Yors Guersuin, interpretada al piano por Arzur Rubinstany y cantada al órgano por Silvio Fernández Melgarejo)





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