domingo, febrero 27, 2011

 

--5.5.5.MYSTERIUM Cap.5--



Como la línea es correcta, seguimos para bingo.
Uno sabe si lo que hace está bien. Sé que estoy en la virtuosa senda. Sé que algún día no muy lejano será lunes. Sé que antes de un año, será de nuevo primavera, la primavera de Vivaldi, ese gran hombre del tiempo. (Dios, cómo daba los partes el tío)
Sé que ignorar me hace sabio y ser sabio ignorante. (es cuestión de selectividad)

Esta serie demuestra que un ser que está solamente solo, puede interlocutarse en su soledad y a la vez proyectarse a espacios desconocidos: Eh ¿hay alguien ahí?. ( Y, sí, resulta que hay)
Secuestran a su hijo, a su único hijo, al hijo que más quería, pero se conoce que él es su propio hijo y por eso sufre en profundidad. Y el depravado alimaño que le ha perpetrado la vida al hijo, también es él, porque todos somos Yequils y Jaids, Vicentesferreres y Calígulas, Caínes y Abeles, Júpiters y Bacos, Apolos y Sputniks.
El protagonista de la serie sabe que no hay nada que no sea él, que todos los demás, existan o no, son él. (Eso en principio no es ni bueno ni malo -no nos vayamos a poner místicos-, porque ya sabemos que de vez en cuando uno se trata mal hasta a sí mismo, con lo cual no se dan las garantías de que vaya a tratar bien a los demás sólo porque sean también él)
Veamos qué nos cuenta La Sabiduría:
Dios escribe torcido con renglones ladeados.
Para encontrarse a sí mismo, es bueno tener a mano una foto reciente.
Hay que escuchar la voz del corazón. Y si no podemos sin ayuda, que no nos dé vergüenza tirar de sonotone.
La sinceridad lo lleva a uno a poder ser traicionado por todo el mundo, vale, pero es enormemente satisfactorio comprobar cuánta gente no lo hace.
Etcéteras.

Pero, bueno, lo importante no es la palabrería, sino que mis vídeos son maravillosos.
(Me lo dijo alguien que no sabría mentir en algo así. Me dijo: A usted le gusta hacer vídeos maravillosos)

viernes, febrero 18, 2011

 

--NON PLUS ULTRA--

REVISTA VIBRACIONES
Diego Manrique -¿Por qué me ha llamado?
Blas Deker -Para que me entreviste.
D. -No sé quién es usted, disculpe.
B. -Blas, Blas Deker, el genial compositor.
D. -¿Blas qué?
B. -Agradezco su pregunta, señor Fandrique. Mi carrera musical se ha fundamentado en escupir al tópico. Han tenido más peso en ella las cosas de las que huyo que las que me influyen. En principio pensé crear el "dream pop", pero si tenemos en cuenta que ya me aburría el "art pop" de los años setenta, lógico es que desistiese de ello y de todo lo que acabase en pop -nunca como palomitas por eso mismo. 
Lo mío son las creaciones atmosféricas, el ambiente sonoro subyugante, conmovedor y lisérgico. Hay quien me compara a Steven Wilson o al Mike Oldfield de hace cuarenta años. Siempre hay idiotas emparentando a grandes genios con mediocridades. Si acaso mi nivel estaría cerca, ligeramente por encima, claro, de tipos como Nacho Cano, Luis Pastor o Rafael Ibarbia. Pocas veces se ha dado en una sola persona la capacidad de ser multinstrumentista virtuoso, compositor visionario y además cantar de forma sublime en cualquier registro, incluido el de la propiedad. Tal vez Ian Anderson o Prince se hayan aproximado tímidamente a mi polivalente figura.
Bob Ezrin, el técnico que lograse algún prestigio produciendo discos de Alice Cooper o Kiss, intentó meterse en mi obra, sabedor de que eso le supondría un empujón definitivo a la cima, pero se jodió bien jodido: soy lo autosuficientemente completo como para montármelo yo solo sin que nadie desvirtúe mi trabajo. Mi lema es: ya que nadie puede mejorar esto, que se vayan a tomar por culo.
También he tenido ofertas sustanciosas para llevar mi vida a la gran pantalla -Oliver Stone me lo suplicó varias veces-, pero hasta que no se desarrolle la técnica 4D, paso. No necesito un miserable documental de alta definición, ni mucho menos una película en la que cualquier actorcillo, por muy oscarizado que esté, pretenda hacer nada menos que de mí. 
Frank Zappa también me quiso para que le ayudase a escribir textos, componer partituras y tener ideas en definitiva, pero le hice saber que yo no me dejo liderar por el primer payaso que llegue, y eso que se defendía bastante bien con la guitarra. Sólo con una entrevista de diez minutos que tuvimos, el muy hijo de puta tomó apuntes para sacar a la luz el disco Hot Rats. Pero, bueno, no me querellé con ese comemierda porque a fin de cuentas era para mí material sobrante, del que no pondría yo ni en las caras b. 
Bueno, y el que quiera saber más de mí, que se lea la bío del wikipedia. En fin, ¿le parece poco?
D. -Oiga, no se me enfade, pero… ¿lo de wikipedia lo ha escrito usted, verdad?
B. -Pues claro, ¿es que no se ha enterado de que no necesito a nadie? ¿No escuchaba o qué?

REVISTA POPULAR 1
Ángel Casas -¿Don Blas Deker?
Blas Deker -Sí, el mismo.
Á. -He hablado con Diego y me ha dicho que es usted el impostor más grande que ha visto en su vida.
B. -No me extraña: soy el más grande en cualquier cosa.
Á. -He escuchado parte de su obra y desde la primera nota es un completo desastre. No le entra un compás a tiempo ni de puta coña, amigo, je je je.
B. -En primer lugar, va usted a reírse de su puta madre, y en segundo, lo hago adrede. Meter los compases, llevar el ritmo, sincronizar las pistas de sonido, es algo que hace todo el mundo, gilipollas, desde el cantautor más moñas, a la orquesta más polifónica. ¿Qué coño de mérito tiene algo que hace todo dios? Usted ni entiende de música, ni de arte, ni de postvanguardia, ni de nada. Usted está anclado a la mierda comercial. Usted es un panzacontenta que dice lo que le dicen que diga las multinacionales.Yo exploro sendas que jamás han sido holladas, imbécil. Yo he inventado el "arritmic sound" el "kill out" el "assinchronic rock" el "minimal expresión hop" y tantas y tantas músicas, que usted no las podría asimilar ni en un millón de minutos. Idiota, que es usted idiota.
Á. -Ja ja ja ja, ay, la hostia, ja ja ja ja, es cierto lo que me contó Diego. Lo suyo no es normal, ja ja ja ja. ¿Sabe que estoy grabando la conversación para subirla a internet? ja ja ja ja.
B. -Pues se va a cagar. Le denunciaré con mis propias manos.
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NOVEDADES
Ahí al lado, en los enlaces, tienen ustedes la música e biografía de este humilde novamás.
Besos.

sábado, febrero 12, 2011

 

--EL ARMA SECRETA--

PREVIA: 
Como los mutantes de Marvel, yo tengo mis armas secretas, mis superpoderes ocultos y eso. (vale, uno sólo, pero bastante bueno)
PRÓLOGO: 
Nunca he leído, u oído, o visto, ni tengo noticia, de que mi arma secreta la utilizase alguien, pues es un arma que todo el mundo piensa que sólo hiere a su dueño. (aunque no es así, como intentaré demostrar)
PREFACIO:
Hay un momento en la vida en que un secreto guardado celosamente durante años deja de parecernos algo sagrado e incompartible. Será la prevejez, será la postmadurez, será la relativización que dan los luengos calendarios, o será lo que sea, pero el caso es que hoy voy a compartir mi secreto por si a alguno de ustedes le sirve en un momento dado. (He tardado en hacerlo público porque no quiero que esta información caiga en manos de gente mala)
COGOLLO:
Nunca me ha entusiasmado discutir o pelearme, ni de joven. Como he dicho mil veces, odio perder y me molesta ganar. ¿Cómo salir pues de una situación en la que el enfrentamiento es ineludible? Muy fácil: usando la vergüenza ajena como los judokas aprovechan el ímpetu del agresor.
Cierta vez - no sé por qué, ni cuándo- me di cuenta de que sentir vergüenza ajena era una de las cosas que más me incomodaba, que más dolor o irritación me producía. No podía ver en la tele algo que me resultase vergonzoso, no podía soportar que alguien en una reunión se pusiera en ridículo y además perseverase en ello con total indolencia. 
Eso me abrió los ojos: resulta que el cafre que estaba haciendo el ridículo no sufría el bochorno: el que lo estaba sintiendo realmente era yo. Entonces me dije: hostias, ya lo tengo, no necesito encabronarme con nadie, no necesito insultar ni liarme a guantazos, no necesito ganar para salir victorioso, ni necesito que el vencido sepa que lo ha sido. Me basta con la sensación íntima de haber sacado de quicio a quien me ofendía, de haberle delegado mi vergüenza, alterándolo a él y saliendo yo ileso.
Este arma secreta es tan mortífera que sólo la he utilizado en tres ocasiones: una a los 18 años en la vida orgánica, y luego en la red un par de veces.
CAPÍTULO 1:
Estábamos unos amigos y yo en una cena donde se proyectaban cortos de un concurso de cine mudo. Nada, una cosa local, entre gentes del pueblo. Después del yantar echaban las pelis. Era una velada distendida agradable, pero cerca de mí, en una de las largas mesas, quiso la fortuna que se sentase un empresariete de mierda que no paraba de comentar con sus cercanos cosas antiobreras que a mí me estaban empezando a tocar los cojones. Su sobramiento, su estupidez y su pijerío amenazaban con arruinarme la noche. Con muchísimo gusto le hubiese roto la cara, francamente, pero en vez de eso decidí ponerme el traje de superhéroe y emplear mi arma mortífera letal. A partir de ahí, cada vez que nombraban un premio y se levantaba el ganador, yo hacía lo propio y me ponía en pie también saludando y enviando besos a todos los presentes como si fuera el galardonado. 
En general la gente pensó sin duda que un servidor estaría tajao, pero no me importaba. Lo importante era que el imbécil que me estaba amargando y sus acólitos burguesitos de mierda, gradualmente se iban irritando más y más con mi tozuda actitud. Mientras proyectaban los cortos, yo por lo semibajini iba soltando paridas y más paridas, y ya digo, cuando daban el premio al mejor montaje o lo que fuere, allá que emergía mi insigne figura con una espléndida sonrisa, llevándose la mano al corazón y agradeciendo unos aplausos que no le iban dirigidos. Mis amigos y yo nos partíamos el escroto de risa, y los gilipollas de enfrente clavaban en mí sus miradas endemoniadas. Podía sentir cómo crecía su odio, sus ganas de romperme las piernas, su bilis y su vergüenza, su enorme vergüenza.  El veneno de mi ridículo ya se había inoculado en sus venas. Misión cumplida. Vencí sin necesidad de que ellos perdieran. Les jodí la noche sin siquiera dirigirles la palabra.
CAPÍTULO FINALE:
Luego, hace unos pocos años, saqué nuevamente del arcón el arma en un par de sitios de internet. (oye, y siempre contra pijos: es mi sino) 
Es cojonudo joder a quien te quiere humillar destrozándole los nervios, en vez de recurrir a un trolleo trasnochado. En este medio nada irrita más a un hijo de papá que tener cerca suyo a un puto aldeano. Contra la pijería, Paco Martínez Soria, o sea, la vergüenza ajena.
CONCLUÇAO:
Así que ya saben, amigos míos, apliquen a sus estúpidos adversarios aquello que a ustedes más les duela. Funciona.
DOCUMENTAL INSÓLITO:


jueves, febrero 03, 2011

 

--ROCKTRANCEDANCE--



Pues eso, un videoclip y tal.

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