miércoles, enero 21, 2009

 

-BALADA DEL CORAZÓN ROTO-

http://www.teaserland.com/festival/BALADA-DEL-AMOR-ROTO.html
El poder de la música. Una balada te puede marcar la vida. Está feo que yo lo diga, pero el tema que he compuesto es el máximo exponente de ello. Marcará de forma indeleble a varias generaciones como si fueran reses de rancho. Es una melodía que se apodera del espíritu del hombre y lo engrilleta. Después de escucharla unos pocos cientos de veces, tu alma ya no te pertenece. Se agarra a ella más que un demonio bañado en loctite. Es una indestructible roca que hace de ti su mejillón. Qué más da morir ahora, una vez herido por su hechizo, si con eso te libras de volver a oírla...Es un corazón roto el que late en el subsuelo de cada nota, una emoción desolada, un grito ahogado, un amor sobre el que ha desfilado una manifestación de tractores. Un amor deshecho, aplastado, castigado de cara a la pared. Un amor desengañado. Un amor que se quiebra como el vidrio de una ventana sin junquillos bajo el latigazo del viento.

domingo, enero 11, 2009

 

-PANIC IN THE OUIJA SESSION-

Retar a las fuerzas de lo oculto es una arriesgación temeraria. No sabemos de qué son capaces. Hay un universo ahí, en la negrura, en el ángulo muerto de nuestros sentidos, algo que no vemos pero acecha cargado de peligros.
CASOS REALES.
1- Cuentan que en la universidad de Santiago, a un profesor se le apareció la niña de la curva, una alumna fallecida en el año 36 por el disgusto que le causó suspender geometría. El maestro no hizo caso, por ser de temperamento escéptico, y a los dos días la niña se le volvió a aparecer acompañada por la niña de la recta y la niña del ángulo, dos mellizas de10 y 11 años respectivamente, suspendidas en el curso de 1934, la primera por contestar en el examen que el vértice de un cuadrado debe multiplicarse por la altura para obtener los diámetros, y su hermana por copiárselo.
A la mañana siguiente, al profesor lo encontraron muerto por herida de radio.
Ahora el fantasma de ese desdichado se le aparece en la universidad a todo aquel que suspende. Y a los repetidores no los deja en paz ni un minuto.

2- Cuentan también que en relación con la misma universidad, cuando se acercan los exámenes finales, un antiguo profesor que ejercía en ella allá por los años sesenta, aparece en todas las curvas de las carreteras gallegas que van a Santiago. El testimonio de miles de conductores es espeluznante. Sólo mencionando el de Fernando Castrelo, un taxista lucense, se nos ponen los pelos de punta. Desde Lugo a Santiago, dijo, habrán unas 430 curvas si no más, y créanme, no hay corazón que resista tanta aparición fantasmal. Su figura es blanquecina y parece un hombre de unos 50 años. Lleva una bata gris, una regla de madera, una tiza y un radio clavado en el pecho. Cuando me dispongo a tomar una curva, él se planta en mitad del asfalto con los brazos abiertos y grita: ¡Te suspenderé, maldito, te suspenderé, ja ja ja.! Y el coche lo atraviesa como si pasase bajo la fría y húmeda sábana de un tendedero. Luego el cristal se empaña y tengo que poner el antivaho de la calefacción porque no veo un pijo. Es un verdadero coñazo estar a cada momento con la misma vaina. Pero lo peor es que un pasajero al que llevaba a la universidad y que por lo visto andaba delicado, en una de las apariciones le dio un infarto y se me murió vivo, el pobre.
3- Cuentan que en la zona de Santiago de Compostela, tierra de honda tradición bruxeira, una meiga haciendo conxuros, invocó al marido de su prima, un vendedor de enciclopedias que había muerto del corazón dentro de un taxi mientras se dirigía a la universidad para cobrar unos libros. Ese alma en pena pedía auxilio. No sabía aparecerse y deseaba que le ayudaran a conseguirlo. La buena meiga le echó un cable y le enseñó a irrumpir en el mundo de los vivos. De ese modo, ahora, dicen que por las carreteras solitarias de Galicia entera, en noches de bruma baja pueden verse espectaculares fenómenos de la ultratumba. Tres niñas que corren aquí y allá como conejas despavoridas, un profesor asesinado que las persigue empuñando una regla, y tras él un hombre con una factura en la mano que vocifera con un puntito de eco: ¡Por tu culpa no cobré, hixoputa, pero me las pagarás, ja ja ja, aaah, ja ja jaaaa.!

NOTA: Parece que de momento la web de Teaserland no está operativa y no he podido enviar este trailer. Anda fallando todo el fin de semana, y yo no entiendo de esto, pero a lo mejor es que se les ha colapsado, o el servidor es flojeras y se les ha quedado pequeño, o algo.

viernes, enero 02, 2009

 

-CINE NEGRO-

http://www.teaserland.com/festival/9-MILIMETROS.html
El cine negro (o afroamericano, vaya) es un género curiosamente poco o nada tocado por la comunidad negra (o afroamericana, vaya) en cambio el cine sensual asiático (o afrodisíaco, vaya) se cultiva mayormente en directores japoneses u e chinos, y el cine equis (o afrotarse, vaya) es ejecutado por miembros de mayoría caucásica ( o afroblancos, vaya) y en menor grado pero no menor volumen por afroamericanos ( o negros, vaya.). En el día de hoy, (o martes 2, vaya) si queremos abordar (o afrontar, vaya) el tema del cine oscuro no podemos obviar a actores de la talla de James Cagney o Edward G (o yí, vaya) Robinson, que no son afroamericanos ni afrochinos ni afrocaucásicos (noafros, vaya) sino pálidos, feos, gordetes y poco altos.
Me costó muchísimo encontrar a un actor para este proyecto que diera ese perfil. No es tan feo como hubiera deseado, pero pancetas y bajirri sí.
Para hacer de mí, intenté contratar a Joe Mantegna, pero tenía la agenda llena. (En todas los anteriores vídeos es Joe el que sale y yo me limito a doblarle la voz porque la tiene muy delgada.)
Somos idénticos, como dos canciones de Estopa. Yo le sustituyo en sus películas si está de baja por maternidad o ha ido al callista a llevar a su madre y nadie se da cuenta, porque él entra a hurtadillas en sonorización y me divide la voz, al tenerla yo dos veces más gruesa que él.
Joe es un gran persona espagueti (o italoamericano, vaya) igual que un servidor, que soy mejor persona que él con diferencia, pero también de origen latino (o italohispano, vaya.).
O sea, que a ver quién es el lince que nos distingue.







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