domingo, mayo 26, 2013

 

--INGLÉS FÁCIL III (PACHECO SYSTEM)--


viernes, mayo 10, 2013

 

--AAARRRGGG--



_____HÓMINOS BOVISCUM_____

Un día el hombre primitivo cayó en la cuenta de que sus pies le sangraban a menudo. 
El hombre primitivo -al que en adelante llamaremos PM, MP, Prim-Hom, Hom-Prim, o como sea- caminaba descalzo por la superficie de la Naturaleza y aunque sus pies eran considerablemente más duros que los nuestros al haber formado en sus plantas piel de callo, la Naturaleza tiene en su caprichosa composición aristas de roca, astillas secas de árbol, puntiagudos vegetales*  o insectos que se incomodan al ser pisados y se defienden pinchando y mordiendo a quien los pisa, con lo cual el H.p. se veía obligado más a menudo de lo que quisiera a padecer dolorosas heridas y a ir cojeando la mitad del tiempo.
El h-P u hombre primitivo, cuando se le rajaba la planta de un pie, acostumbraba a  envolvérselo con un puñado de hojas frescas atadas con hilos de enredaderas para que la herida no se ensuciase, para cortar la hemorragia y para que no le doliese al seguir pisando con la parte afectada. Era por tanto un remedio altamente eficaz. 
Tuvo que llegar pues el día en que el Primitv Hombr ó H. prim.  diérase cuenta de que fuera una buena idea proteger sus pies permanentemente. De ese modo evitaba herirse de forma preventiva y se ahorraba disgustos, infecciones, alaridos y cojeras.

Ese maldito día el Hom-Primi  (o primitive man, caveman, troglodite, etc) comenzó a alejarse de la Naturaleza, a enemistarse con ella, a ser antinatura, contranatura, a agredir las leyes naturales y el equilibrio del universo en su vertiente galáctica general. 
El mundo empezó a desequilibrarse por culpa de unos simples y rudimentarios zapatos hechos de hojarasca, de hojarasca natural. El homo-primius se sirvió de la propia naturaleza para atacarla frontalmente. Usó a la Madre Natura contra sí misma en un ejercicio de violencia sin precedentes, horroroso, aberrante y parricida.
Y de ahí a cortarse el pelo, las uñas, a sonarse los mocos, a llevar gorra, a tatuarse, a hacerse agujeros por las orejas, por las narices, por los morros, por los prepucios y por todas partes, sólo hubo un paso.
La veda estaba abierta: ya el H.P se tomó patente de corso y se atrevió a contravenir las leyes elementales del cosmos.
Ahora todo está pendiente de una oreja.


*Ver enciclopedia sección cáctuses.

This page is powered by Blogger. Isn't yours?