lunes, agosto 01, 2011

 

--DIARIO DE UN PARADO. Cap 4--

En esta entrega, la apasionante serie nos lleva por caminos ignotos. El protagonista decide buscar ingresos y permite que irrumpa la publicidad en el capítulo.
Ya ha caído tan bajo como el hombre del tiempo.
Del próximo episodio sólo podemos dar como adelanto que el número cinco saldrá en los rótulos.



Hablando de otra cosa: esta mañana me voy al ordenador y veo pegado en la mesa un postit que dice: "Estuve horas y horas quieto en el mismo sitio y no sabía volver."
Esa frase, ayer por la noche la había repetido hasta la saciedad antes de irme a dormir y rogué, insistí, a mis amigos, a mi mujer y a todo cristo que me andaba cerca, que por favor, por dios santo, por lo que más quisieran, se la metieran en memoria, que yo seguro que no la recordaría al levantarme. Estaba totalmente convencido de que por fin había dado con la frase de mi vida, la frase filosofal, la que me convertía en genio insustancial, y me reía mucho entre divertido y satisfecho.
Y ahora va y resulta que no la entiendo, que no sé qué coño de significado creí encontrarle anoche.
Y ahora va y resulta que aún me gusta más porque se ha dado, así por las buenas, espontáneamente, lo que siempre he andado buscando: decir algo que no entendiese nadie y que ese nadie me incluyera: la perfección del abstracto oral: la chorrada ultragraciosa universal: el chiste autoperplejo.
Ahora soy un hombre distinto: he visto la luz al final de la lámpara y CREO EN LA FE.

Nota: Si alguien la entiende, que me lo diga: así me bajo del éxtasis, me deslevito, me desmistifico, y devuelvo mis pies al suelo.

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