viernes, enero 14, 2011

 

SEVILLA

¿Para cuándo el post-flamenko-noise de nueva generación?

Son dos preguntas para las que no tengo respuesta.
Desde muy joven -ya melópata- todo lo que rezumase flamenco, rumba, latino, folclore o similares me tiraba para atrás. 
De mucho más mayor -y por haberlo desgastado en su momento histórico- todo lo que huela a rock progresivo o sinfónico me da una pereza enorme.
¿Por qué pues este enorme respeto a Triana?
Porque la música de ese trío impar ha permanecido en mis emociones, cuando de ellas han ido emigrando grupos que tenía en mayor estima.
¿Pero por qué?
Porque si un amante de la música analiza sus cuatro principales discos apreciará que las canciones no son chorradas sino verdaderas composiciones variadas, complejas y curradas con fe; apreciará que si bien las letras no son para tirar cohetes, sí son en cambio sentidas, sinceras y honradas a más no poder; apreciará que si los podemos oír en un reproductor fiable, pese a ser setenteros y españoles, la producción de dichos discos le da mil vueltas a casi todo lo que se hizo en nuestro país en los setenta, en los ochenta, en los noventa y en los dosmiles; apreciará por último que no caen en el flamenquito pachanguero y variopinto con el que docenas de formaciones nos vienen taladrando inmisericordemente, hasta el punto -para los no andaluces- de crearnos un automatismo de rechazo.
Triana tiene pellizco, tiene duende, tiene dignidad y tiene categoría. Aunque uno se mueva por otras músicas, la de Triana debe ser revisitada al menos una vez al año. Con ese ejercicio le queda a uno patente la mierda de grupos que copan las emisoras. 
Ya que en los hoys no pare nada destacable nuestra amada patria, no condenemos al olvido aquello que de bueno, de muy bueno, de excelente, parió en los ayeres. 
¿Para cuándo la Jeringuilla de Oro al mejor ciclista del año?
(Esta era la otra pregunta para la que tampoco tenía respuesta)
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Aquí, en este vídeo, hay una en apariencia horrible balada postflamenca, que al ser buena música requiere ser escuchada un par de semanas seguidas para que se le instale en el alma a uno de por vida. Cuando servidor tenía doce años escuchó el LP Hot Rats de Zappa, un disco denso como pocos. ¿Creen ustedes que le entró a la primera? 
Esta balada titulada "No conozco a nadie como tú" explora un camino trillado pero escarbándolo hasta el núcleo. Lleva una letra que no se conforma con los ultratópicos "viaje a ninguna parte" "camino a ningún lugar" o "coger el último tren" etc. Es una canción cantada-recitada a tres voces en la que casi ninguna se entiende. Es una canción absolutamente consciente: sabe que no tiene nada que decir y consigue no decirlo. Es una canción con un arrebato final que explota en el corazón de los grandes entendidos. Lo mejor que he hecho en mi vida sin duda.




Anexo.
LA FORJA DE UN EMPRESARIO

¿Maniqueísmo?
Sí, claro, a veces, como todo.

Comments:
¿Un vídeo sobre Sevilla, y no salen Opal ni ninguna sevillana?

Del silvio ese escuché la que me puso el susodicho. Está bien, pero bueno, donde esten ABBA y Modern Talking...
 
El Opal no sale por dos razones:
Una, porque las imágenes que grabé son de carácter privado. Y dos, porque al cambiar de ordenador, las he perdido. (ésta última razón es verdaderamente poderosa) (me cago en mi padre)
 
Vale, no quiero saber lo que grabaron ustedes dos en plan privado.
 
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