jueves, marzo 18, 2010

 

--ZIRI PANDRULLO--WEBSERIES FESTIVAL--

Aquí está el tema http://www.nikodemo.tv/concurso.php?pag=4
Sultán, un guacamayo venezolano de edad mediana, que vino a Europa casi de huevo, capaz de cantar La Internacional sin elevar el puño, contaba con un harén de veinte faisanas, treinta gallinas y un puto cuervo que le hacía las veces de mayordomo. Parecían pompones de hinchadas que iban las treinta esposas cacareantes tan orgullosas de su marido, un tipo elegante y recto, apolíneo y sabio como no ha de verse jamás en gallo, y con un plumaje en la brillantez y en el colorido digno de la capa de un arzobispo. Mientras las gallinas se iban al cine a echar el domingo y las faisanas a tumbarse al sol y a untarse de cremas, Sultán en el baño componía versos en varios idiomas o hilvanaba historias en su pensamiento que se lo llevasen de la realidad. (¿Por qué no me entienden, pensaba afligido, si soy tan normal?) El cuervo en cambio no se perdía en letras: sólo espiaba a todas las hembras a todas las horas en pos de un refrote furtivo. (Es lo normal, ¿no? Soy un tío)  Don Pablo Ramos Cañares, al que llamaban Pablito por sus ocho años de edad a pesar de ser notario, jugaba a las cartas por la cara mala y llegó a sacar póqueres de hasta cuarenta naipes y dos comodines; se jugó la hacienda más de mil veces y muchas la perdía, pero la recuperaba en el despacho una vez tras otra, como suelen los notarios. Hasta que una noche de partida, un obrero de gorra en polvo, más arruinado que de costumbre, le asestó tantas puñaladas como cartas tenía el póquer. A partir de ahí ya se le empezó a ver menos por el casino. (Los compañeros de juego lamentaban la mala suerte de Pablito y no se explicaban cómo había alguien podido asesinar a un chico tan normal)  Eduarda Muñoz Mora, conocida como Jacinta Aislante, jugaba a las bolas con cubos y dibujaba triángulos de lados ondulados y vértices romos; no se hablaba con nadie a no ser que le preguntaran, y veía la tele como quien ve la tele, sin distinguir bien de los dos quién era el electrodoméstico. No fue esa dama mujer de fácil coyunda por su profunda aversión a los seres vestidos del ombligo para arriba y del nacimiento de los muslos para abajo. La cortejaron mozos de todo porte y a unos dijo no, a los más apuestos, y a otros dijo no, no y no, a los más feos seguramente. Yo quise también casarme con ella y le prometí permanecer completamente vestido tanto tiempo como durase el matrimonio. Y es que me ganó el alma cuando me aseguró que ella se consideraba una persona normal. (Y me lo dijo porque se lo pregunté, que si no, no me lo dice)

Comments:
...impresionante Tonyin.
Saludos.
Gala
 
Nada: todo el mérito es de la dirección.
 
Qué cosas dice… señor Blas.

Oiga, se está usted saliendo; a ver si consigue medios.
 
Publicar un comentario

Links to this post:

Crear un enlace



<< Home

This page is powered by Blogger. Isn't yours?