domingo, julio 26, 2009

 

-SALTOS-

Esa sierra de 72 dientes y ninguna muela,
harakiriza el tablero de epidermis blanca
del árbol que nunca fue o no lo recuerda,
y escondo mis dedos
con prudencia,
con precaución,
con prevención
y con precautela.
Los de aquel obrero
un poco pedo de carajillos
-turno de tarde-
fueron directos a la viruta.
Santo cielo. Nunca pensé
que alguien supiera gritar tanto.
Ahora, cuando está lejos y saluda,
parece que haga autostop.
Es un pulgar con cuatro esquelas.
Con cuatro esquelas, con cuatro esquelas y con cuatro esquelas.



Truco de informática:
Cuando algo te esté atufando, quítalo de "favoritos" y guárdalo en "suprimir".
(Aquí un emoticono vendría bien)

Comments:
ufs. ¿y qué pasó con los difuntos? no me diga que el patrón los tiró a la basura.
 
Los patrones son así de malos.
 
1.- No debería usted generalizar. El patrón del pueblo de mi padre, San Roque, era un bendito. Fijese que le cantaban eso de Sooooo, sooooo, sooooo, soooooberano San Roque, Sooooo, sooooo, sooooo, Sooooberano Señor, ... y el tio ni respondía ni nada.
 
Caramba, se lo juro: el patrón del pueblo de mi padre también es Saint Rock.

¡Hermano!
 
jajaj siempre me dejas con la boca abierta.

Besitos de miel.
 
Es el maldito afán de superación.
Cuando creo que ya no podré hacer una chorrada más grande, vienen las antimusas y me lo inspiran.

Ósculos de tiramisú.
 
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