domingo, marzo 01, 2009

 

-BALADA CHOCHA-

“Cuando el odio te se mete en las benas, te jierbe la sangre.”
(Miguel Martínez, El Chota)

Estoy envenenado por dentro, en plan endógeno. Odio, odio con todas mis fuerzas del universo. Si todos somos parte de un todo, ardo en deseos de amputar alguna de esas partes. En concreto la parte del todo que está en un despacho decidiendo cómo joder a otras partes en las que me incluyo.
Vibro de alta tensión por el mal propio y el ajeno, por la intolerancia y la intromisión, por la mezquindad y por el abuso.
Y también por las escenas cotidianas de injusticia.
Ej.:
Aquella mujer a la que llegó la hora de dar alimento a su bebesito y entró en una cafetería para hacerlo, huyendo de la intemperie y buscando cobijo. Aquella mujer, aquella pobre mujer que fue increpada por los zafios y los retrógrados.
Además tengo la grabación:
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Un señor con bigote facial- ¡Oiga señora, córtese!
Otro individuo sin bigote- ¡¿Pero lo le da a usted vergüenza?!
Una mujer madura- ¡Habrase visto qué descaro.!
Un abuelo tapándole los ojos a su nieta- ¡Cochina! ¡Cúbrase, indecente!
Una señora de pérleos collarines- ¡Camarero. Camarero! ¡Eche a esa puerca!
El camarero- ¡¿Pero está usted loca o qué?! ¡O se cubre las tetas ya mismo, o la echo a patadas!
El señor del bigote- ¡Llama a un guardia y que se la lleven! ¡Hippies de mierda!
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En fin, el caso es que la buena madre tuvo que irse entre abucheos, abochornada y cariacontecida.
Esta situación me puso en un grado de indignación monumental. De buena gana les hubiese pegado un puñetazo en el pubis y una patada en las cejas a todos esos cavernícolas, a esos medievales del siglo XXI, a esos carcas anacrónicos.
¿Pero es que hay algo más natural que alimentar a un lindo retoñín? ¿Qué hay de reprobable en una madre que nutre a su hijito?
Es para echarse a llorar. La gente, la puta gente...
Esa era una madre natural, sin estúpidos tabúes ni gazmoñerías decimonónicas.
Yo también lo presencié, y en absoluto me sentí ofendido viéndola en su quehacer.
Bueno, acepto que a lo mejor no era del todo imprescindible que se sacara las dos tetas por el escote del jersey, sobre todo teniendo en cuenta que al niño lo que le daba era el biberón, pero joder, quiénes somos los demás para meternos en las costumbres de nadie.
Odio, tengo odio. Estoy de muy mala leche. Y cuando me encuentro tan irritado soy capaz de hacer cualquier cosa. ¡Cualquier cosa!
Una vez, aprovechando que estaba así, hice un acelerador de partículas, y dos pistas de atletismo.
Pero no es eso sólo.
También estoy lleno de odio porque tengo dudas amorosas. Incertidumbre sentimental.
No sé si lo que siento por ella, ella lo siente por mí. No sé si debo entregarle mi amor.
Es una mujer post-madura y quizás no esté siendo sincera conmigo. Tal vez dada su experiencia quiera sólo aprovecharse de mi juventud.
Bueno, por si lo lee, le pongo este bonito vídeo musical que he encontrado en youtube. Es nuestra canción.

(No he podido hacer nada más por el audio. Bien que lo siento)

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