sábado, enero 19, 2008

 

--UFO--

El fenómeno O.V.N.I. es algo muy antiguo. Desde los años 40 muchos investigadores, artistas, parasicólogos y amantes de lo desconocido han aportado numerosos datos sobre el tema, unos serios y fidelignos y otros morralleros y oportunistas.

Erich Von Daniken a finales de los 60 publicó "Regreso a las estrellas", un libro donde afirmaba que nuestro planeta había sido visitado en el pasado por extraterrestres de otros planetas.

En esos tiempos, el escritor suizo juró haber sido abducido la primera vez, sobre las cuatro de la mañana en un fin de año por unos seres metalizados de dos metros de alto, que se comunicaban en jerga cerrada. Ellos le contaron cientos de cosas y con esa información él tuvo tema para ganarse la vida escribiendo un montón de libros.

Pero hubo una segunda abducción. Fue un sábado a las cinco y cuarto de la madrugada tras asistir a una despedida de soltero. Entonces, ya más previsor, llevó consigo una cámara Werlisa de la época y consiguió sacarles una foto. Dijo en su siguiente libro: " Estos alienígenas nos llevan varias décadas de adelanto. Casi me desmayo cuando al revelar la instantánea comprobé, como puede verse, que sus diálogos también habían quedado registrados."

Ya en los 80, otro aficionado al asunto, Danich Von Eriker, ufólogo televisivo sin demasiado crédito, afirmó en unos artículos de prensa que los seres de otras galaxias estaban desde hacía mucho entre nosotros.

Dice en una de sus columnas: "Ellos van y vienen de un mundo a otro, como turistas. Si se pone de moda una constelación, la copan. Y cuando se cansan de un lugar porque está masificado, cogen las naves y se van a descubrir nuevos planetas.

Están aquí.

Los hay de toda forma y tamaño.

Yo le pillé uno pequeñito a mi hija Danuta como mascota.


Resulta curioso que las teorías de ese pintoresco ufólogo fueran seguidas diez años más tarde por el español G.G. Penítez. Dice nuestro compatriota que Von Eriker era un fantoche, pero con algún fundamento: "Que llevan conviviendo con nosotros desde hace por lo menos un siglo, está claro. En mis estudios he descubierto que incluso se han llegado a infiltrar en gobiernos de algunos países. En el último de Franco, Carrero Blanco por ejemplo era uno de ellos, y al ver cercano el fin del caudillo, decidió volver a su planeta. El coche en el que perdió trágicamente la vida no era un automóvil sino una nave espacial mimetizada.


Algo falló en el despegue y el cohete sólo alcanzó a pegarse contra una terraza próxima. Fue como el tristemente famoso Challenger que estalló al poco de su lanzamiento. El régimen, por supuesto, culpó al terrorismo. No creo que la clase política del momento tuviera información sobre la verdadera naturaleza del almirante."


Según Penítez los visitantes de otros mundos se integran a la vida ordinaria en La Tierra metamorfoseándose con mayor o menor fortuna hasta parecer seres u objetos que aquí hallan. A veces nos encontramos en una sala de arte, con creaciones que no sabemos qué diantres son. Se puede tratar perfectamente de algún extraterrestre poco cualificado, que se ha integrado sin mucho tino. Y cuando ocurre eso, siempre hay algún artista que se lo apropia y lo intenta vender. Un caso conocido de todos sería Antoni Tapies, que no es extraterrestre, pero evidentemente se apropió de muchos de ellos y le fue muy bien."



El argentino Fabiolo Zarpa, director de la revista "El quinto, hombre." es un fiel continuador de esta línea de investigación. Convencido también de que se transforman en lo que encuentran a su alrededor, cree que un tipo al que vio haciéndose pasar por trabajador de mantenimiento de pista en el aeropuerto de Buenos Aires, no era humano. Según él no había duda de que se trataba de un alienígena desorientado que se había informado erróneamente sobre la vida en nuestro planeta.

Dice Zarpa en una entrevista: "Cuentan con tecnologías que harían palidecer a los ordenadores que manejamos acá. Pero parece que este visitante en vez de leer historia para documentarse, quizás entró en algún blog de mitología y se lió un poco. Las cámaras de seguridad lo filmaron por unos instantes cuando empezaba a trabajar. Y es una suerte que quedase registrado, porque recién se percató de cómo eran sus compañeros, de forma instantánea adoptó la apariencia correcta y nadie en ese momento advirtió su tremenda boludez."



El periodista paranormal Jamie Maullán, de México, abunda aún con más detalle en la teoría que venimos analizando en el presente artículo. "Se hacen morfológica y biológicamente terrestres. Pueden adoptar el aspecto de un hombre, un centollo, una lombriz o lo que quieran, incluso una ameba o un protozoo. Sólo hay que ser observador. Anda por la calle gente más fea de la cuenta, y yo me digo, ¿gente.?

Hace bien poco me crucé con un adefesio requetechingao de feo, que trabajaba para una importante empresa aeronáutica. Teóricamente era el carretillero que transportaba con el toro materiales de un lugar a otro, pero a mí no consiguió engañarme. Aquello no podía ser más que una nave invasora hábilmente disfrazada para que pareciese un vulgar vehículo industrial. Además esa cara de protozoo..."

Lamentablemente sólo podemos detectar a los alienígenas torpes. A los finos no hay quien los descubra. Tal vez son ese vecino huraño del 1º. B. con el que nos cruzamos cada mañana, tal vez son ese estirado catedrático que imparte clases a nuestros hijos, o quién sabe si son ese individuo con el que llevamos casados tres años.
Algo es seguro: Están aquí, y son ustedes.

Comments:
Deker, usted es uno benigno.
 
Soy una madre, es cierto. Intento amamantar a la humanidad pero no se deja.
 
Y quítele ya el polvo a su blog, hombre. Muestre al mundo todo su potencial.
Salga a la calle con el pecho bien hinchado y grite: ¡Soy el Surlaw, nada menos que el puto morsa, qué pasa.!
Venga, que usted puede.
 
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